viernes, 7 de marzo de 2014

Reflexión Cuaresmal

Ha iniciado la cuaresma. Comenzamos a leer comentarios en facebook, en twitter, en páginas de Internet, recaditos como: 
Y efectivamente, hemos aprendido a vivir la cuaresma como un tiempo idóneo para practicar obras de misericordia y tener un tiempo de penitencia y abstinencia, y me parece perfecto. Pero, ¿qué hay del resto del año? ¿Es un tiempo para otras cosas más mundanas? ¿Será que las obras de misericordia son más propias sólo para ese tiempo y el resto del año nos volvemos ciegos ante la realidad de quienes sufren hambre, tristeza, que son privados de su libertad, que no tienen las necesidades básicas?
Hay que partir de un punto indispensable para entender la reflexión: no es que la Iglesia proponga sólo esos día, pero en el marco de la muerte de Jesús, podemos iniciar un cambio en nuestras vidas y no por ser desordenados o ciegos ante la realidad de quienes sufren, sino que nuestra mirada no puede seguir siendo siempre la misma.
Vayamos a la experiencia del mismo Jesús: Las tentaciones en el desierto (Cfr. Mt. 4, 1-11) que nos invitarán a reflexionar este próximo domingo.
Jesús, el hijo de aquel carpintero y aquella campesina originarios de Nazaret, ha comprendido, a través del bautismo, que Dios lo ama incansablemente: "Este es mi hijo muy amado" (Mt. 3, 17). Jesús no se queda con ese amor para sí mismo, no se vuelve egoísta, incluso le llamará a Dios Padre -Abba-, sino que comienza su camino de comprender qué significado tiene el sentirse muy amado por parte de Dios.
Jesús asume su condición humana y se enfrenta a sí mismo, a su condición, y es tentado por el enemigo. Ignacio de Loyola en sus Ejercicios Espirituales plantea la posibilidad de servir a un Rey Eterno que lo que ofrece es pobreza, menosprecios y humildad en contra de las ofertas más propias del mundo: riqueza, honor y soberbia. Jesús no fue exento de esta situación, también se vio tentado por la posibilidad de obtener esto que el enemigo ofrece.
http://www.ocdburgos.org/es/contenido/?iddoc=25412
  • Convertir las piedras en pan: El poder de hacer la voluntad propia.
  • Lanzarse desde lo alto del Templo: el honor de que Dios fije sólo en él su mirada.
  • Hacerse de todo lo creado: La soberbia de reconocer de lo que es capaz.

Esta condición es algo que al igual que Jesús, nosotros también lo vivimos a diario en nuestras familias, escuelas, trabajos, grupos apostólicos, etc.  La gran pregunta es: ¿Qué hacemos el resto de nuestra vida frente a esta situación de ser tentados?
Al inicio compartía que me parece que es el tiempo idóneo sí, pero para comenzar este camino y que no termine nunca, por eso lo recordamos año con año y nos preparamos, es, utilizando una analogía sencilla, como esa alarma que nos recuerda que es tiempo de levantarnos y no seguir acostados.
Las obras de misericordia son para toda la vida, como cristianos, estamos invitados a vivir cotidianamente en la actitud del buen samaritano. Las tentaciones nos recuerdan que el camino no será fácil pero, en la medida en que vayamos haciendo nuestro discernimiento cristiano, será mucho más sencillo identificar aquellas actitudes que nos hacen responder un tajante si frente a las invitaciones del enemigo.
 
Que tengan un lindo fin de semana y a disfrutar del fútbol, buenas noticias y una que otra patada.
Tisca, SJ
facebook Twitter Twitter


2 comentarios:

  1. Hoy, mañana, siempre será tiempo de misericordia, gracias por compartir. Un abrazo Tisca

    ResponderEliminar
  2. Muchas gracias Tavo. Igual un abrazo.

    ResponderEliminar